3 razones por las que una buena idea puede ser una amenaza al escribir

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3 razones por las que una buena idea puede ser una amenaza al escribir

Ahh, la escurridiza “buena idea”.

Los escritores pasan mucho tiempo pensando en ellas y buscándolas.

Es una parte innegable del proceso creativo.

Entonces, ¿por qué los consideraría una amenaza tan penetrante para la buena escritura?

La respuesta es simple.

Las buenas ideas son sólo parte de lo que se necesita para producir el tipo de escritura que provoca el interés de una audiencia.

Y muy a menudo carecen de sustancia.

Una buena idea puede ser confusa cuando se traduce en palabras.

O puede no ser útil para otras personas.

O no es en realidad una representación exacta de sus creencias.

Veamos tres escenarios en los que las buenas ideas pueden sofocar su mejor trabajo.

Escenario #1: Las buenas ideas pueden producir demasiada emoción

Definitivamente es mi lado editor el que habla, pero no me gusta la “emoción”.

Está demasiado enredado en expectativas para mi gusto.

Y puede causar que un escritor inteligente se precipite con una idea… sin pulirla adecuadamente.

Quedar atrapado en la emoción puede hacerte ciego al hipo que hace difícil que alguien más entienda y aprecie tu trabajo.

Por ejemplo, echa un vistazo al texto de esta etiqueta de la bolsa de té.

El escritor probablemente tenía buenas intenciones, pero la nota no tiene mucho sentido.

Esta versión revisada transmite un mensaje más significativo:

“Lo que se hace hoy crea tu mañana”.

Escenario #2: Las buenas ideas pueden generar un bloqueo de escritor

Cuando se tiene un “bloqueo de escritor”, las buenas ideas son comúnmente la causa.

Las cosas empiezan a ir mal cuando se piensa que una idea será fácil de escribir porque nos gusta mucho. Posteriormente, podría no programar suficiente tiempo de escritura.

Entonces, cuando nos sentamos a escribir, sentimos mucha presión.

La buena idea se convierte en un estricto y exigente entrenador deportivo que se decepciona continuamente, a pesar de la práctica y esfuerzo.

Si no pensamos inmediatamente que las palabras que se escriben son lo suficientemente buenas para la buena idea, nos sentimos atascados.

Pero nos exigimos a un estándar demasiado alto.

No necesito darle a la idea tanto poder sobre mi comportamiento; sólo necesito empezar a escribir algo.

Escenario #3: Las buenas ideas pueden hacer de ti alguien pomposo

Una idea vaga puede sonar muy atractiva en tu mente.

El problema es:

Este tipo de “buena idea” está lejos de ser un plan práctico que puedas ejecutar.

En otras palabras, la idea te hace sentir brillante, pero no sabes específicamente lo que quieres hacer o cómo hacerlo.

Esto es lo opuesto al Escenario #1. En lugar de apresurarse y crear un contenido mediocre, te conviertes en un escritor “todo palabras, nada de acción”.

Salvar tus ideas con claridad y estilo

Acostúmbrese a producir una abundancia de ideas, buenas y malas.

No discrimine. No te des la autoridad para juzgar apresuradamente lo que es “bueno” o “malo”.

Valore todas sus ideas. Diseccionalas, reordénalas… demonios, incluso obsérvalas si es necesario.

Para cada idea que tienes, tu primera y más importante tarea es dejarla clara.

La claridad es la respuesta a todo.

Te ayuda a superar cada uno de los tres escenarios anteriores.

  • Tu emoción se basará en un mensaje refinado.
  • El bloqueo de tu escritor parecerá superficial.
  • Su charla pomposa se transformará en una acción deliberada.

Si puedes dejar tu punto claro y luego combinarlo con estilo, no tendrás que preocuparte de que parezca soso.

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