Microsoft ofreció el lunes 26 de octubre un programa de salida voluntaria para unos 60.000 empleados, cerca del 27% de su plantilla global, en equipos elegibles de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido e India, mientras la compañía reorganiza costes y capacidad alrededor de la inteligencia artificial; el mecanismo permite a trabajadores hasta el nivel interno 70 aceptar apoyo económico y orientación profesional para abandonar la empresa por decisión propia antes de fin de año.
Una salida voluntaria con alcance inusual
La cifra de 60.000 no representa despidos confirmados. Es el grupo que podría recibir la oferta, y Microsoft no ha comunicado cuántas personas espera que la acepten. El programa estará disponible solo en organizaciones participantes: cada unidad decide según sus prioridades, sus compromisos con clientes y sus necesidades de personal. La empresa tampoco publicó las condiciones económicas generales; cada trabajador recibirá por correo los detalles de su paquete.
Amy Coleman, directora de personal de Microsoft, describió el plan como una nueva opción para quienes ya contemplaban una salida. En el comunicado oficial, la ejecutiva explicó que la oferta incluye apoyo financiero y recursos de orientación profesional. Los empleados elegibles deberán decidir a comienzos de diciembre; quienes acepten dejarían la compañía al cierre de 2026.
El nivel 70 amplía el alcance respecto del programa de retiro voluntario que Microsoft ofreció en Estados Unidos durante la primavera. Entonces, la iniciativa estaba dirigida a trabajadores veteranos por debajo del rango de director sénior. Ahora puede incluir a algunos vicepresidentes, aunque no a los ejecutivos corporativos de mayor rango. La selección, por tanto, no sigue únicamente la edad o la antigüedad: también responde a la estructura de cada negocio.
La factura de los centros de datos
Microsoft cerró junio con unos 223.000 empleados a tiempo completo. La oferta llega después de una reducción de 4.800 puestos anunciada en julio y de miles de salidas ocurridas durante el año anterior. En abril, más del 30% de los aproximadamente 8.750 trabajadores que podían acogerse al retiro voluntario aceptaron la propuesta, según datos comunicados por la compañía.
El contexto es una inversión acelerada en centros de datos, chips y servicios para entrenar y ejecutar modelos de IA. Microsoft compite con Google, Amazon y Meta por ampliar esa capacidad, pero el gasto presiona los márgenes y obliga a justificar qué áreas deben crecer y cuáles pueden operar con menos personas. La conexión con la IA no equivale a decir que cada puesto eliminado sea sustituido por un modelo: muestra, más bien, que la empresa está redistribuyendo capital hacia una infraestructura cuyo retorno todavía debe materializarse.
Associated Press situó la oferta dentro de la presión financiera de esa expansión, mientras TechCrunch confirmó que los equipos de Xbox, Windows, Copilot y finanzas están entre los alcanzados, aunque los centros de datos, ventas y marketing quedan fuera según la información disponible. La fotografía completa será más clara cuando Microsoft publique sus resultados trimestrales el miércoles.
Para los empleados, la decisión contiene una tensión concreta. Aceptar una salida con respaldo económico puede ofrecer tiempo y recursos para buscar otra oportunidad, pero también significa abandonar una compañía que está concentrando oportunidades en las áreas que considera estratégicas. Para Microsoft, el formato reduce el impacto inmediato de una ronda de despidos obligatorios y permite observar qué perfiles desean marcharse. Esa diferencia importa: una reducción potencial de 60.000 puestos no es una reducción efectiva de 60.000 puestos.
- Elegibilidad: equipos participantes en cuatro países, hasta el nivel interno 70.
- Plazo: decisión a comienzos de diciembre y salidas previstas para el final de 2026.
- Alcance: la empresa no ha fijado públicamente un número de aceptaciones.
El movimiento también convierte la salida voluntaria en una herramienta recurrente de gestión. Coleman ya había dicho que Microsoft estudiaba hacer más habituales estos programas después de la experiencia de abril. Si la respuesta vuelve a ser elevada, otras grandes tecnológicas podrían preferir paquetes selectivos para ajustar plantillas mientras sostienen la carrera por el cómputo de IA. Si la respuesta es baja, la presión sobre los costes no desaparecerá: simplemente podría reaparecer mediante reorganizaciones o despidos dirigidos.