Donald Trump anunció el sábado 19 de septiembre de 2026, desde Washington y a través de una publicación en redes sociales, que creará una “AI Force” y nombrará próximamente a un “zar de la IA” para vigilar y promover el desarrollo de la inteligencia artificial en Estados Unidos, una decisión presentada como respuesta a la presión sobre los riesgos de los modelos avanzados y como parte de su estrategia para mantener ventaja frente a China.
Una fuerza nueva sin arquitectura pública
El anuncio tiene peso político, pero todavía no tiene forma institucional clara. Según ABC News, Trump comparó la futura unidad con la Space Force, creada durante su primer mandato, y dijo que el gobierno buscará los “malos” usos de la tecnología mediante los sistemas civil y penal existentes. No explicó si la AI Force dependerá de la Casa Blanca, del Departamento de Defensa, de una agencia civil o de una nueva estructura que requiera acción del Congreso.
Esa ambigüedad importa. La Space Force fue formalizada por ley como rama militar en 2020; una entidad equivalente para IA tendría que resolver competencias, presupuesto y supervisión legislativa. CBS News recordó que David Sacks, designado en 2024 como zar de IA y cripto, dejó ese rol de empleado especial del gobierno en marzo de 2026. Trump prometió ahora una nueva designación, sin revelar nombre ni fecha.
El mensaje presidencial mezcla dos impulsos difíciles de conciliar: supervisar la IA y rechazar nuevos frenos regulatorios. Trump calificó los temores de una superinteligencia fuera de control como un “hoax” y sostuvo que Estados Unidos no debe “obstaculizar” una industria que, según él, podría representar hasta una cuarta parte del PIB nacional. Esa cifra no fue acompañada por metodología pública, pero define el encuadre: la IA como infraestructura económica y geopolítica.
U.S. President Donald Trump said Saturday that he is forming an "AI Force" and will announce an "AI Czar" in the near future. https://t.co/VyHB0qrnUb pic.twitter.com/E52GRBHNyb
— China Xinhua News (@XHNews) 19 de septiembre de 2026
Traducción: “El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado que está formando una AI Force y anunciará un AI Czar en un futuro próximo”.
El anuncio llega después de una semana de alarma
La declaración no aparece en el vacío. En los días previos, el debate público sobre alineamiento y agentes autónomos se aceleró por advertencias de figuras de la industria. The Guardian situó el anuncio después de llamados de líderes tecnológicos a reducir el ritmo de desarrollo, entre ellos Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, de OpenAI. La discusión gira en torno a una preocupación concreta: que las capacidades de los modelos avancen más rápido que los sistemas de evaluación, monitoreo y responsabilidad.
Trump eligió una respuesta distinta. En lugar de abrazar una pausa o un régimen de licencias, defendió el crecimiento acelerado y colocó el problema dentro de la competencia con China. Al Jazeera reportó que el tema estará en el centro de la reunión prevista la próxima semana en Washington con Xi Jinping. Esa agenda convierte la gobernanza de IA en una pieza de diplomacia industrial: chips, centros de datos, propiedad intelectual y seguridad nacional empiezan a discutirse como partes de la misma mesa.
También hay una dimensión doméstica. La expansión de centros de datos ha generado resistencia local por consumo de energía, agua y presión sobre tarifas eléctricas. Al Jazeera citó una votación de la Cámara de Representantes, aprobada por 417 a 3, para reducir su impacto en las facturas de los residentes. La AI Force, por tanto, no solo debería responder a escenarios extremos: también tendría que explicar cómo evaluará costos sociales inmediatos.
Tres claves del anuncio
- No hay estructura, presupuesto ni autoridad legal publicados para la AI Force.
- Trump defiende vigilancia posterior mediante justicia civil y penal, no una desaceleración previa.
- La decisión llega antes de una reunión con Xi Jinping donde la IA será tema central.
La pregunta ya no es si regular, sino quién manda
La novedad de fondo es que la Casa Blanca admite la necesidad de una autoridad política visible sobre IA, aunque rechace el lenguaje clásico de regulación preventiva. Ese matiz anticipa una disputa de poder: empresas que piden reglas, compañías que temen perder velocidad, comunidades que enfrentan infraestructura costosa y gobiernos que ven la IA como palanca militar y económica.
Si la AI Force queda como consigna, servirá sobre todo para ordenar el relato de Trump: crecer primero, corregir después. Si se convierte en una entidad real, tendrá que definir qué incidentes investiga, qué información puede exigir a las compañías y qué ocurre cuando una falla de IA no encaja limpiamente en delitos o demandas civiles existentes. En esa diferencia entre símbolo y diseño institucional se jugará su credibilidad.
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