Meta movió el tablero de la infraestructura de inteligencia artificial el 28 y el 29 de julio de 2026, cuando anunció junto a BlackRock un campus de centros de datos en El Paso, Texas, y un día después confirmó en sus resultados trimestrales que elevará su gasto de capital de este año a entre 130.000 y 145.000 millones de dólares. La apuesta responde a la carrera por más cómputo para entrenar modelos, operar agentes y reforzar su negocio publicitario, y se ejecuta con una mezcla de obra propia, capital externo y contratos de largo plazo.
El nuevo frente de Meta ya no es solo el modelo, sino el ladrillo
El anuncio más concreto llegó el 28 de julio, cuando Meta y BlackRock dijeron que crearán una sociedad para desarrollar y operar un campus en El Paso con 1 gigawatt de capacidad de cómputo. Según el comunicado oficial, el proyecto supera los 10.000 millones de dólares de inversión directa de Meta, ya tiene a más de 2.300 trabajadores en obra y aspira a llevar capacidad en línea en 2028. BlackRock controlará la mayor parte del vehículo y Meta será su ocupante inicial.
Video real de KTSM 9 News sobre la alianza entre Meta y BlackRock para el campus de El Paso, verificado antes de publicar.
Ese movimiento no apareció aislado. En sus resultados del segundo trimestre, Meta dijo que sus gastos de capital del año subirán desde el rango previo de 125.000 a 145.000 millones hasta uno nuevo de 130.000 a 145.000 millones. Para una empresa que vende anuncios, gafas conectadas y servicios apoyados en IA, el centro de datos dejó de ser un activo de soporte; ahora es una pieza central de la estrategia.
La compañía ya venía ensayando este camino. En octubre de 2025 había firmado otra sociedad, entonces con Blue Owl, para desarrollar Hyperion en Luisiana, un proyecto estimado en unos 27.000 millones de dólares. El acuerdo de El Paso refuerza un patrón: construir megaproyectos, asociarse con capital externo y reservar para sí el uso estratégico de la capacidad.
La carrera por el cómputo abre preguntas sobre costo y control
La magnitud del movimiento también explica por qué los inversores miran con más atención la letra fina. Business Insider, al revisar el último filing trimestral de Meta, informó que las obligaciones futuras de arrendamiento ligadas sobre todo a centros de datos y red subieron hasta 278.990 millones de dólares al cierre de junio, un salto del 53% frente al trimestre anterior, y que en julio la empresa firmó compromisos adicionales por unos 68.000 millones.
Interesting that $META $14B El Paso data center JV with BlackRock is a structured as a 4-year lease term + four renewal options = only 4 years counts for classification.
So a gigawatt campus Meta will occupy for 20 years, whose downside risk Meta guarantees, booked as an…
— Andrew Freedman, CFA 🦅 (@HedgeyeComm) 29 de julio de 2026
Traducción: el analista Andrew Freedman sostiene que la estructura del acuerdo permite tratar el campus como arrendamiento operativo, aunque Meta lo ocuparía durante dos décadas y asumiría parte del riesgo económico.
Esa observación resume el debate de fondo. Meta no solo está gastando más: está rediseñando la forma de financiar la expansión para ganar flexibilidad. La lógica empresarial es clara: la demanda de cómputo cambia rápido y el capital externo permite acelerar sin inmovilizar todavía más caja. Pero el modelo desplaza parte del escrutinio hacia las obligaciones futuras, el costo de la deuda y la capacidad real de monetizar esa infraestructura.
Hay además un ángulo territorial que empieza a pesar. Un análisis reciente de Brookings recuerda que los centros de datos para IA ya no son solo edificios técnicos: son nodos que consumen energía, agua, suelo industrial y capacidad regulatoria local. El Paso aparece así como una pieza doble para Meta: le ofrece espacio para escalar capacidad en Estados Unidos y convierte una estrategia corporativa en una negociación pública sobre empleo, red eléctrica e impacto comunitario.
En ese cruce está la verdadera noticia. Meta no presentó simplemente otro campus. Mostró que la competencia por la IA está entrando en una fase más física, más cara y más financiera, donde el acceso a capital y a infraestructura crítica puede pesar tanto como el acceso a talento o chips. Si el plan funciona, El Paso será un ejemplo de cómo se construye la siguiente capa industrial de la IA. Si no, quedará como una advertencia temprana sobre el precio real de querer correr al frente.
- Meta Investor Relations: alianza con BlackRock para el campus de El Paso
- Meta Investor Relations: resultados del segundo trimestre de 2026
- Meta Investor Relations: antecedente del proyecto Hyperion con Blue Owl
- Business Insider: obligaciones futuras de arrendamiento ligadas a centros de datos
- Brookings: impacto territorial y energético de la expansión de centros de datos