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Big Tech compromete 740.000 millones de dólares en la carrera de la IA

Big Tech compromete 740.000 millones de dólares en la carrera de la IA

Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft se encaminan a gastar más de 740.000 millones de dólares en 2026, principalmente en centros de datos, chips y redes para inteligencia artificial, según el recuento difundido esta semana por The Daily Star. La cifra, actualizada tras los últimos resultados trimestrales, reavivó el 4 de noviembre las dudas de los inversores sobre cuánto tardará ese despliegue en convertirse en ingresos y si las compañías podrán sostenerlo sin sacrificar caja, recompras o rentabilidad.

CNBC-TV18 resume el salto de inversión previsto por las grandes tecnológicas. Video verificado y centrado en la carrera de infraestructura de IA.

La apuesta crece más rápido que el efectivo disponible

La suma no representa gasto exclusivo en IA: las empresas no separan de forma uniforme esa partida en sus informes. Incluye, sin embargo, la infraestructura que la demanda de IA está empujando: servidores, equipamiento de red, inmuebles y capacidad cloud. El desglose aproximado sitúa a Amazon en 220.000 millones de dólares, Alphabet entre 195.000 y 205.000 millones, Microsoft cerca de 175.000 millones y Meta entre 135.000 y 145.000 millones.

El movimiento transforma el perfil de negocios que durante años fueron considerados “ligeros” en activos. Un servicio de software podía añadir usuarios con costes marginales relativamente bajos; un modelo generativo necesita aceleradores, electricidad, refrigeración y edificios. Reuters calculó que cinco grandes hyperscalers —incluidos Oracle— podrían gastar en 2027 más en bienes de capital de lo que generan en flujo de caja libre. En su análisis, por cada dólar adicional de flujo operativo previsto frente a 2025, tendrían que invertir alrededor de 1,57 dólares.

Ese desajuste no implica que la tesis tecnológica haya fracasado. Microsoft asegura que su negocio de IA ya supera un ritmo anual de ingresos de 37.000 millones de dólares, mientras AWS creció 39,3% interanual en el último trimestre de Amazon. El problema financiero es el intervalo: la capacidad se paga hoy, pero los contratos, la utilización de los centros de datos y los márgenes pueden tardar años en madurar.

Traducción al español del mensaje original de Reuters.

El mercado exige pruebas, no solo capacidad

La escala altera además el calendario competitivo. Las compañías compran capacidad antes de conocer con precisión qué aplicaciones tendrán demanda masiva, porque quedarse sin procesadores puede significar ceder clientes durante años. Esa lógica defensiva explica parte del salto, pero no elimina el riesgo de sobreconstrucción: si los modelos se vuelven más eficientes o la demanda empresarial avanza con lentitud, una parte de esos servidores podría rendir por debajo de lo previsto. El coste no sería solo contable; alcanzaría a proveedores eléctricos, fabricantes de chips y comunidades que esperan empleos y nuevas infraestructuras.

Los resultados recientes explican el cambio de ánimo. Associated Press informó que Amazon mantiene su previsión de 220.000 millones de dólares de inversión y cerró los últimos doce meses con una pérdida de flujo de caja libre de 42.400 millones, mientras AWS acelera. Alphabet, por su parte, registró más de 51.000 millones en compras de propiedades y equipamiento en el trimestre citado por AP. Para los accionistas, un crecimiento fuerte de la nube ya no basta si cada punto de expansión exige comprometer cantidades mayores de capital.

La financiación también se está desplazando hacia la deuda y las ampliaciones de capital. Axios, con datos de S&P Global Market Intelligence, calculó que Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle habían captado 326.000 millones de dólares en acciones y bonos durante 2026, más de tres veces el registro de 2025. Es una señal de confianza en el crecimiento, pero también de que la carrera ya no se financia únicamente con la caja generada por los negocios existentes.

La pregunta decisiva para 2027 no será quién posee más chips, sino quién logra utilizarlos con márgenes sostenibles. Los inversores buscarán ingresos incrementales atribuibles a la IA, contratos que llenen la capacidad y una recuperación del flujo de caja. Si la monetización se retrasa, el gasto puede pasar de ser una ventaja competitiva a convertirse en una obligación financiera difícil de recortar.

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