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Las tecnológicas estadounidenses entran en fase de corrección por el temor a una burbuja de IA

Las tecnológicas estadounidenses entran en fase de corrección por el temor a una burbuja de IA

El Nasdaq 100 entró el lunes 2 de noviembre de 2026 en territorio de corrección, al cerrar en 27.989,82 puntos, un 10,4% por debajo de su máximo del 6 de octubre, mientras los inversores estadounidenses redujeron posiciones en tecnología por la duda de si las enormes inversiones en inteligencia artificial producirán beneficios suficientes. La caída, ocurrida en Wall Street y amplificada por resultados decepcionantes de grandes tecnológicas, fue la tercera corrección del índice este año y no un desplome aislado de una sola empresa.

El mercado empezó a exigir una cuenta de resultados

La sesión del lunes dejó al Nasdaq Composite un 1,1% abajo y al S&P 500 con una pérdida menor, del 0,5%. El contraste mostró el centro del problema: la presión se concentró en las compañías más expuestas al ciclo de inversión de la IA. El Nasdaq 100 agrupa a buena parte de los nombres que han sostenido el rally —Nvidia, Microsoft, Apple, Amazon, Meta, Alphabet, Micron e Intel— y por eso funciona como un termómetro de las expectativas sobre centros de datos, chips y servicios generativos.

El índice todavía acumulaba una subida del 10,9% en el año al cierre del lunes. La corrección, por tanto, describe un retroceso desde un nivel récord, no la confirmación de un mercado bajista. Pero el umbral técnico importa porque obliga a revisar el supuesto que dominó la bolsa durante años: que cada dólar destinado a infraestructura de IA terminará convirtiéndose en crecimiento rentable.

“La raíz principal es que la gente está cuestionando algunas de las suposiciones que hizo sobre la IA”, explicó Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, en declaraciones recogidas por MarketWatch. La pregunta ya no es solo quién tiene el mejor modelo, sino quién podrá recuperar el coste de la electricidad, los aceleradores y la deuda contratada para construirlos.

Alphabet, Amazon y los chips encendieron la alarma

La inquietud se intensificó después de los resultados de Alphabet y Amazon. Sus planes de gasto en IA volvieron a crecer, pero los inversores encontraron menos señales inmediatas de que ese desembolso se traduzca en ingresos y flujo de caja al mismo ritmo. El mercado también castigó a Intel, cuyas acciones cayeron otro 8,8% el lunes tras una recepción negativa de sus resultados y acumularon una pérdida del 57,4% desde el máximo de junio.

La cobertura de Associated Press publicada por ABC News describió la misma tensión en Asia: Kioxia se hundió un 15,8%, mientras que Samsung y SK Hynix rebotaron. La divergencia sugiere que los inversores no están abandonando toda la cadena de IA; están separando a las empresas con balances y perspectivas de demanda más convincentes de aquellas que dependen de un crecimiento futuro todavía difícil de medir.

CNBC International analiza la presión sobre el Nasdaq por el gasto en IA. Video verificado y publicado en YouTube.

La corrección no resuelve todavía el debate

Las correcciones del 10% son frecuentes en la bolsa y las dos anteriores de 2026 —en marzo y julio— no produjeron necesariamente un mercado bajista. Ryan Detrick, estratega jefe de Carson Group, describió la jornada como la continuación del “descalabro tecnológico” de octubre: mientras la mayoría de los sectores del S&P 500 resistía, tecnología volvía a arrastrar al conjunto.

El riesgo que vigilan los inversores es más concreto que la palabra “burbuja”. Muchas compañías están construyendo capacidad antes de conocer con precisión la demanda final y el plazo de recuperación. Si el gasto sigue aumentando, pero los márgenes o los ingresos no lo acompañan, el mercado puede exigir financiación adicional, recortes de inversión o una rentabilidad más rápida.

La próxima prueba llegará con nuevos resultados corporativos y con la evolución de Nvidia, cuyo negocio sigue siendo una pieza central de la infraestructura. Por ahora, el mensaje de Wall Street es de vigilancia, no de capitulación: la IA conserva impulso comercial, pero sus promesas dejaron de bastar por sí solas para sostener cualquier valoración.

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